Puntos clave
- Transporte, pesaje, arnés, cola, salto, recogida y trayecto de vuelta.
- Su peso, escrito con rotulador, se lee en la plataforma para seleccionar y ajustar la cuerda.
- Verá saltar a varias personas antes que usted, algo que puede ayudar o no.
- Le bajan a ella desde el punto más bajo del rebote y le llevan de vuelta arriba.
La llegada
Tanto si llega en el traslado como si conduce por su cuenta, lo primero es registrarse en el centro de visitantes, en el lado de la carretera del desfiladero. Trámites, una exención de responsabilidad y confirmación de lo que ha reservado.
Después viene el pesaje. Una báscula al aire libre y su peso en kilogramos escrito con rotulador en el dorso de la mano.
Desde allí podrá ver el puente, la plataforma y, normalmente, a alguien saltando desde ella. Esa vista mientras espera es, según la persona, la preparación más útil posible o lo peor que podría estar ocurriendo.
Vale la pena decidir de antemano si observar ayuda. A algunas personas les tranquiliza visiblemente ver a cinco desconocidos lanzarse y regresar sonriendo; para otras, cada uno eleva la tensión. Si sabe que pertenece al segundo grupo, mire el desfiladero en lugar de la plataforma y deje que el equipo le avise cuando sea su turno.
El arnés
Se coloca un arnés corporal como medida de seguridad adicional, mientras que la sujeción principal consiste en una toalla envuelta y ajustada alrededor de los tobillos, a la que se engancha la cuerda. Este sistema crea la clásica imagen del bungy boca abajo y es bastante más cómodo de lo que parece.
El equipo se lo coloca, lo revisa y vuelve a revisarlo. Ver cómo lo hacen con la persona que va delante de usted resulta tranquilizador de una forma que ningún texto de una web puede conseguir.
Una vez que le atan los tobillos, avanza arrastrando los pies en lugar de caminar, y por eso los últimos pasos hasta el borde tienen ese aspecto en todos los vídeos.
El recorrido hasta el salto
Por la plataforma del puente hasta el punto de salto, en el centro del vano. Casi todo el mundo menciona después esta parte como la peor, y conviene saberlo de antemano para que no le pille por sorpresa.
Dura lo suficiente para que la mente empiece a trabajar, y trabaja. La caída es visible todo el tiempo, se oye el río y no queda más remedio que seguir avanzando.
El equipo le habla durante todo el proceso, y ayuda más de lo que parece.
También hay una pequeña ventaja en ese avance arrastrando los pies. Como lleva los tobillos atados, no puede dar una zancada normal, lo que hace que el recorrido sea lento y que el ritmo lo marque la situación, no usted. Varias personas dicen después que no poder apresurarse fue lo que les impidió darse la vuelta.
El paseo por la pasarela hasta la plataforma
El borde
Puntas de los pies al borde, brazos abiertos y una cuenta atrás. Tres, dos, uno, bungy.
Algunas personas saltan al uno. Otras necesitan una segunda cuenta, o una tercera, y el equipo repetirá tantas como haga falta sin mostrar la menor impaciencia. Algunas personas no saltan, y se gestiona con la misma naturalidad.
Lo que casi nadie hace es saltar antes de la cuenta. Pase lo que pase, la cuenta atrás es aquello a lo que todos se aferran.
El salto y la recogida
Tres segundos de caída, la cuerda le sujeta y rebota. La oscilación dura más que la caída y, para el segundo o tercer rebote, la mayoría de las personas ya se ha recuperado mentalmente.
Después, una lancha se sitúa bajo usted en el río y le bajan hasta ella, o le izan de vuelta al puente, según el día y las condiciones. Si ha tocado el agua, a estas alturas estará mojado.
Desde el río hay un corto paseo y una subida de vuelta al centro, el momento en que la mayoría de la gente empieza a hablar y ya no para.
La otra cosa que nadie espera es lo silencioso que resulta estar abajo. El desfiladero absorbe el ruido de la plataforma, el río suena fuerte pero constante, y quedarse suspendido sobre él esperando la lancha son treinta segundos de auténtica paz entre dos de los minutos menos apacibles del año.
Después
Las fotos y el vídeo están listos en el centro e incluidos en su reserva. Hay una tienda y un lugar donde sentarse mientras sus piernas recuerdan para qué sirven.
El traslado de vuelta a Queenstown sale cuando se completa el grupo. Ese intervalo es una de las partes más entretenidas del día, porque todos los que van en el autobús acaban de hacer lo mismo y no pueden hablar de otra cosa.
El certificado forma parte de la experiencia, y es exactamente tan absurdo y satisfactorio como suena.
La proporción, explicada sin rodeos
Dos horas y media para unos pocos segundos de caída. Si sobre el papel parece un mal intercambio, conviene decir que prácticamente nadie afirma sentirse así después.
La espera forma parte de la experiencia, no le resta valor. La expectación, observar, el paseo y la cuenta atrás son de lo que está hecho el día; el salto es el punto final.
También significa que todo cabe en una mañana, lo que encaja a la perfección en un itinerario completo por Queenstown.
Dos horas y media y unos cuatro segundos de caída
Consultar fechasAntes de reservar
¿Cuánto dura toda la visita?
¿Por qué le escriben en la mano?
¿Cómo es el arnés?
¿Cuánto tiempo hay que esperar?
¿Y si necesito más de una cuenta atrás?
¿Cómo se baja de la cuerda?
¿Cuándo recibo las fotos?
¿Merecen la pena dos horas y media por cuatro segundos?
La visita, paso a paso
Registro y firma
En el centro de visitantes situado junto a la carretera que bordea el desfiladero, con el puente a la vista.
Pesaje
Una báscula y su peso en kilogramos escrito con rotulador en el dorso de la mano.
Arnés y sujeción de tobillos
Un arnés corporal como medida de seguridad adicional, con la cuerda enganchada a una sujeción acolchada en los tobillos. Se revisa y luego se vuelve a revisar.
El recorrido hasta el salto
Avanzar arrastrando los pies por la pasarela hasta la plataforma situada en el centro del puente. La parte que la mayoría de la gente considera peor.
La cuenta atrás
Los dedos de los pies sobre el borde, los brazos extendidos, tres, dos, uno. Tantas cuentas como necesite.
Recogida y fotos
Le bajarán a una embarcación o le izarán de vuelta, y después podrá recoger el material audiovisual en el centro y tomar el traslado de regreso.
